Para apoyar a las empresas en esta transición estratégica, se ha investigado el mercado actual, recopilando ideas y tendencias de iniciativa empresarial que se aprovecharán el próximo año: aquí está la lista de sectores en los que invertir a partir de enero de 2022.
1. Transición verdePara 2050, Europa quiere conseguir un impacto climático cero. La cuestión ecológica es también una prioridad absoluta en la agenda española.
Esto significa que en 2022 la Economía Circular será un activo estratégico esencial para el crecimiento de las empresas. Las oportunidades relacionadas con el mundo verde están casi inexploradas y las empresas que decidan integrar la lógica de la recuperación, el reciclaje y la reutilización en sus modelos de negocio se verán recompensadas no sólo por el mercado y los consumidores, sino también por la inversión pública.
2. SostenibilidadEn la última década, la creciente concienciación sobre el impacto en el medio ambiente ha fomentado la difusión de comportamientos individuales y colectivos destinados no sólo a protegerlo, sino también a mejorarlo.
En 2022, las piedras angulares de la sostenibilidad empresarial serán la revisión de las cadenas de suministro, la evolución del diseño de productos y servicios según los principios del diseño ecológico y la adopción de tecnologías limpias (Clean Tech).
Pero, ¿cómo evaluar y controlar el progreso del cambio verde? Adoptando un sistema eficaz de gestión de riesgos dedicado a los tres pilares de ESG.
3. InnovaciónEl objetivo de la innovación es fomentar la expansión y negocios empresariales, abriéndose a nuevas soluciones y gestionando con éxito la complejidad del escenario global, según un proceso multidimensional y multifuncional.
Pero, ¿cómo se pueden contener los inevitables costes de la innovación y reducir los tiempos de salida al mercado? Adoptando el paradigma de la innovación abierta, que garantiza la cooperación y el intercambio con partes externas, tanto públicas como privadas, interesadas en los mismos temas.
4. DigitalizaciónLa difusión generalizada de las tecnologías digitales está transformando profundamente el sector industrial: el sistema de producción de la empresa es cada vez más híbrido e incorpora interacciones hombre-máquina en proporciones variables.
Pero, ¿qué hay en el corazón del sistema? Sin duda, la capacidad de dar sentido a los datos y transformarlos en elementos valiosos (Smart Data) que sean útiles para tomar decisiones informadas. Solo así se podrá aprovechar al máximo el potencial del Internet Industrial de las Cosas, hacer realidad la eficiencia global de la empresa e introducir nuevos modelos de negocio orientados a la circularidad para el impulso de la empresa.